La picota, una tradición con mucho ritmo.

  • 14 Feb, 2018

Los bailes típicos o tradicionales de cada región son un símbolo que caracteriza la diferencia entre culturas. Tamaulipas cuenta con diferentes ritmos e instrumentos que hacen de nuestra tradición, toda una fiesta.

Uno de los bailes más importantes o representativos de Tamaulipas es “La Picota”, que lleva su origen en antiguas danzas dedicadas a la fertilidad de la tierra. La palabra Picota significa “Palo alto” o “Columna”, donde se exponía, a la vergüenza pública, a los reos, al ritmo del tambor y clarinete. Es un baile que se realiza descalzo, vistiendo trajes de manta bordados con flores, mientras la tambora y clarinete, que son los únicos instrumentos que se utilizan en esta danza, tocan una melodía.

La danza se inicia con breves saltos, con un remate marcado cada cuatro compases de ritmo. La tambora, con sus percusiones anuncia e invita la fiesta ubicándose en un lugar donde sea visible o, en su caso, en la punta del cerro. Y en caso de que se celebrara alguna boda, avisa que los novios han llegado y estos son acompañados por una comitiva que los espera en el encino de los novios (árbol ancestral en donde los más allegados esperan que los novios regresen después del matrimonio para acompañarlos al lugar donde se llevará acabo la celebración en su honor).

La música y bailes del centro del estado tiene su origen en la Villa de San Carlos, enclavada en las serranías que se ocuparon de refugio de los grupos indígenas que huían de los colonizadores. Tales grupos atacaban por sorpresa a las poblaciones fundadas por españoles, por lo que las autoridades civiles y militares castigaban de una manera ejemplar a quienes eran prisioneros.

Con el paso de los años, el pueblo y su gente fueron adoptando la música junto con otros ritmos tan característicos de la región. Actualmente, la picota sigue en la plaza de esta villa y mientras las fiestas populares, la gente se reúne para bailar. Y aun mejor, siguen utilizando la tambora y el clarinete, suficientes para hacer de esta reunión, una fiesta.

Es un orgullo saber, que aun se mantienen tradiciones de siglos pasados, con una riqueza tan pura como la misma tradición. Algo digno de admirar y muy factible para aprovechar y conocer un poco de nuestros antepasados.

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