Árbol de navidad, pino el favorito

  • 29 Dic, 2016

Como árbol de Noél entró en la cultura hispana, no hace demasiados decenios, nuestro ya conocido y tradicional Árbol de Navidad. Eso significa que nos entró por la puerta de Francia, para nosotros fue por tanto un moda cultural. Lo nuestro era el Belén o Pesebre; el árbol de navidad no tenía absolutamente nada que ver con el Nacimiento de Jesús; nada que se le parezca a la Navidad, desde la perspectiva cristiana e hispana, parecía una innovación condenada al fracaso, pero no fue así.

maison-du-monde-albero-natale-roseAunque tampoco parece totalmente autóctono de Francia el árbol de Noël, puesto que compite con otros venerables símbolos que antes monopolizaban ese nombre, que ahora han de compartir. En efecto, Noël llamaban al día de Navidad y a todo el conjunto de fiestas de fin de año que se inician en la Navidad. Y al que nosotros hemos traducido a medias como “Papá Noel”, cuyo nombre original era Bonhomme Noël (Buen hombre Noel; que no pudimos traducir literalmente, por ser Noël masculino, y Navidad femenino).

En Francia el árbol de Navidad competía con Papá Noel, puesto que ambos tenían la misma función de distribuir los regalos navideños. Se produjo, por tanto, la conjunción de dos instituciones de distintas culturas. Lo más probable es que haya que subir más al norte de Europa, hacia los países fríos, para hallar el origen primero del Árbol de Navidad. Su misma forma y el manto de nieve común en la iconografía, nos remiten a esos orígenes, en que el trineo tirado por renos acaba de completar el paisaje que le es propio.

Ni que decir tiene que con nieve o sin nieve, el Árbol de Navidad es un símbolo mucho más frío que el Niño Jesús, los Reyes Magos, o el mismo Papá Noel, alias Santa Claus, en lo que al reparto de regalos se refiere. El árbol ahí se está majestuoso, exhibiendo sus generosos frutos, frente al calor humano que irradian los demás personajes a los que se encomienda en las fiestas navideñas la misión de responder de los regalos. No es un invento mediterráneo, a la vista está; pero lo hemos incorporado sin mayor dificultad a nuestras costumbres.

Es curioso que mientras otras incorporaciones foráneas a nuestra Navidad, conservan

su nombre extranjero (Christmas, Santa Claus, Papá Noel), el árbol en cambio haya perdido todo rastro de extranjería en su nombre. Porque del mismo modo que hemos conservado el nombre de Noël en Papá Noel, lo podíamos haber conservado también en el árbol de Noel. Pero no fue así, sino que lo nacionalizamos al poco tiempo de haberlo importado.

collection-naturePodía muy bien haber conservado su nombre originario, para mantener el parentesco con el simpatiquísimo Bonhomme Noël ese personaje celeste que, según las creencias infantiles (la versión francesa de los Reyes Magos), se encarga de distribuir en la noche de Navidad juguetes, dulces y otras golosinas a los niños que se han portado bien. Se le representa, allí donde no ha sido suplantado por Santa Claus, con larga barba blanca y vestido con un manto con capucha, y cubierto de nieve. Parece que su entrada es por la chimenea, donde los niños dejan sus zapatos (otra costumbre extendida por muchas culturas).

Pero nos queda el consuelo de haber conservado el nombre en el personaje bonachón de la Navidad y en el bellísimo nombre de Noelia.

SABIAS QUE:

Los adornos y esferas que se cuelgan actualmente del árbol fueron creadas en el siglo XVIII por los sopladores de vidrio de Bohemia.

Tras la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) la tradición del árbol fue reintroducida por los suecos en Alemania. En la primera mitad del siglo XIX el árbol penetró en Austria, Gran Bretaña y Francia. A partir del primer cuarto del siglo XX comenzó a llegar a España.

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